Sus siete últimas victorias no valen. La somnolencia que provoca el juego del Real Madrid es castigado por sus aficionados y por todos los amantes del fútbol. Con la llegada de Juande el equipo blanco ha logrado todos los puntos en juego, pero su racanería, su juego conservador y sus victorias por la mínima no valen para justificar a un equipo que se le presupone algo más. Es díficil creer que de la suma de tantos millones de euros no pueda salir más que un gol por partido, gracias a un jugador de calidad como Robben y a la inspiración o suerte de alguno de sus delanteros.
Eliminado de la Copa, con un juego triste en Liga a 12 puntos del líder, que juega como los ángeles, el Madrid tendrá en la eliminatoria de Champions una opción de lavar su vergonzosa imagen en esta camapaña. El partido contra el Liverpool, que no cuenta con su capitán y alma del equipo, se ve como un encuentro crucial para los intereses de la casa blanca. La salvación de esta temporada pasa por Anfild. Contra los reds no valdrá un juego pobre y conservador, se necesita mucho más para derrotar a uno de los mejores de los equipos de la Premier.
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